Pedidos por WhatsApp y correo: los costes ocultos para un proveedor dental
En muchas empresas del sector dental, los pedidos siguen llegando por todas partes: una llamada, un correo con una lista, una foto por WhatsApp de un producto que reponer, un mensaje de voz dejado por la noche. Funciona, porque es cómodo para el cliente. Pero tiene un coste que casi nadie calcula.
El primer coste es el tiempo. Cada pedido hay que leerlo o escucharlo, interpretarlo y pasarlo al programa de gestión. Si falta una referencia o una cantidad, hace falta una segunda llamada. Si el cliente es nuevo, hay que pedirle los datos de facturación.
Prueba a hacer la cuenta con tus propias cifras. Si cada pedido requiere de media diez minutos entre lectura, aclaraciones y registro, cien pedidos al mes son más de dieciséis horas: dos jornadas de trabajo al mes, dedicadas solo a recibir pedidos.
El segundo coste son los errores. Una referencia mal leída, una cantidad malinterpretada, un producto parecido confundido con otro. Cada error se convierte en una devolución, un envío más y un cliente menos satisfecho.
El tercer coste es la trazabilidad. Los pedidos repartidos entre teléfono, correo y chat son difíciles de encontrar. Cuando el cliente pregunta cómo va un pedido, hay que reconstruir la historia.
El cuarto es el cobro. Un pedido recibido por mensaje se convierte en una factura que emitir y un pago que esperar, y a veces que reclamar.
No se trata de eliminar el teléfono, que sigue siendo valioso para los clientes de siempre y para las peticiones especiales. Se trata de ofrecer a los clientes una forma de pedir que llegue ya completa.
En un marketplace dental como Oralzon, el pedido llega con la referencia exacta del producto, la cantidad, la dirección de envío y los datos de facturación, con el NIF-IVA ya verificado. Llega ya pagado, la etiqueta del transportista se genera desde el panel, y el cliente sigue el envío por su cuenta.
Muchos clientes, una vez que lo prueban, prefieren pedir así: pueden hacerlo cuando quieren, sin esperar a que alguien responda.
Si quieres ver cómo llega un pedido completo al panel, puedes explorar el panel del vendedor en una tienda de demostración, sin registrarte.
En resumen: los pedidos por teléfono, correo y WhatsApp cuestan tiempo, errores, trazabilidad y cobros que seguir, a diez minutos por pedido cien pedidos al mes son más de dieciséis horas, el teléfono sigue siendo útil para los clientes de siempre, y un marketplace dental trae pedidos completos, pagados y listos para enviar.