El almacén parado no es un problema de precio, es un problema de cuánta gente lo ve

Todo distribuidor y todo fabricante tiene una parte de almacén que no se mueve. No es mercancía defectuosa: es mercancía correcta que ha llegado ante las personas equivocadas.

La reacción instintiva es bajar el precio, y a menudo no funciona. Si el producto lo ven doscientos clientes y a ninguno de esos doscientos le hace falta, puedes reducirlo a la mitad sin vender una pieza.

El problema no es el precio, es el tamaño del público. Un artículo de nicho necesita una audiencia grande para encontrar a las pocas personas a las que realmente sirve.

Aquí es donde un canal en línea cambia la aritmética. El mismo stock, en lugar de ser visible para los clientes que alcanza tu red comercial, pasa a ser visible para cualquiera que busque ese producto.

En una plataforma que opera en toda la Unión Europea esto vale todavía más, porque un producto poco demandado en tu país puede ser de uso corriente en otro.

Las diferencias entre mercados nacionales son reales: cambian los hábitos clínicos, cambian las marcas de referencia, y cambia qué artículos se consideran estándar.

Está luego la cuestión de la tarifa, que es la preocupación más legítima. Malvender en línea arruina el precio de referencia y crea tensiones con los clientes habituales.

La solución no es vender por debajo de coste sino vender al mismo precio a personas distintas. El valor no está en el descuento, está en el acceso a un público que antes no tenías.

Cuando de verdad hace falta liberar espacio, las herramientas adecuadas son las promociones con fecha de fin, no una reducción permanente de la tarifa. Una promoción que caduca comunica escasez y no devaluación.

En el plano operativo la ventaja de las existencias es que ya están ahí. No tienes que comprar nada para empezar a vender en línea: fotografías lo que tienes, escribes la ficha y lo publicas.

Es también la forma menos arriesgada de probar un canal nuevo, porque el capital ya está comprometido y cada pieza vendida es dinero que vuelve desde una estantería parada.

En Oralzon los productos publicados deben llevar marcado CE, de modo que las existencias conformes se cargan sin obstáculos, y las condiciones de envío las estableces tú.

En resumen: las existencias no se mueven por falta de público y no por exceso de precio, un canal en línea amplía la audiencia en lugar de reducir el margen, la demanda de un mismo artículo varía mucho entre países europeos, las promociones con fecha funcionan mejor que las rebajas permanentes, y vender stock ya en almacén es la forma menos arriesgada de probar un canal nuevo.