Ultrasonidos o curetas: no son alternativas, son fases distintas
La elección entre instrumentación ultrasónica y manual se plantea como alternativa, y en gran parte es una falsa alternativa: los dos sistemas hacen cosas distintas y rinden más juntos.
El ultrasonido actúa por vibración de alta frecuencia, que fragmenta los depósitos, acompañada de cavitación y flujo acústico del líquido de refrigeración.
Ese flujo tiene un efecto propio: desorganiza la biopelícula incluso donde la punta no llega físicamente, y es la razón por la que el ultrasonido es particularmente eficaz en bolsas profundas y furcaciones.
La cureta actúa por corte mecánico, y tiene una ventaja que el ultrasonido no ofrece: la sensación táctil. El operador percibe la superficie radicular y reconoce cuándo está lisa.
Esto la hace insustituible en la fase de acabado y en la verificación, porque la lisura se valora con el instrumento más que con la vista.
La secuencia que da mejores resultados es por tanto ordenada: ultrasonido para eliminar el grueso de los depósitos, cureta para el acabado y el control de las superficies.
Usar solo curetas alarga los tiempos y fatiga al operador; usar solo ultrasonidos deja superficies que aún se perciben irregulares y que no se verifican.
Sobre los parámetros, la potencia debe mantenerse la más baja que resulte eficaz. Potencias altas no aumentan la eficacia de forma proporcional y aumentan la eliminación de tejido radicular.
La angulación cuenta tanto como la potencia: la punta se mantiene paralela a la superficie radicular, nunca perpendicular, y en movimiento constante sin detenerse en un punto.
La refrigeración no es un accesorio. Sin flujo adecuado la punta genera calor suficiente para dañar la pulpa, y el flujo es también lo que produce el efecto de desorganización.
El afilado de las curetas es el factor más descuidado. Una cureta sin afilar no corta sino que bruñe el depósito, haciéndolo más difícil de eliminar y alargando la sesión.
Un último elemento atañe a los pacientes portadores de dispositivos cardíacos implantables. Los dispositivos modernos suelen estar apantallados, pero la comprobación con el cardiólogo sigue siendo la conducta apropiada en casos dudosos.
En síntesis: el ultrasonido elimina y desorganiza incluso donde no llega, la cureta acaba y permite verificar, la secuencia correcta los usa en orden, la potencia se mantiene baja con punta paralela, y una cureta sin afilar bruñe en vez de cortar.