Síndrome de boca ardiente: ardor intenso sobre una mucosa de aspecto completamente normal

Un ardor persistente de la lengua y de la mucosa oral, en ausencia de cualquier signo objetivo. La discrepancia entre la intensidad del síntoma y la normalidad del aspecto es la característica que define el cuadro.

Las localizaciones más afectadas son la punta y los bordes laterales de la lengua, el paladar y los labios, con distribución típicamente bilateral y simétrica.

El curso a lo largo del día es característico y debe preguntarse explícitamente: el síntoma está ausente o es leve al despertar, aumenta durante la jornada y alcanza el máximo por la noche. Muchos pacientes refieren alivio mientras comen, lo que resulta contraintuitivo y útil en la orientación.

Con frecuencia se asocian una alteración del gusto, descrita como sabor metálico o amargo persistente, y una sensación de boca seca que no corresponde a una reducción objetiva del flujo salival.

La condición es más frecuente en mujeres, con un aumento marcado tras la menopausia.

La distinción fundamental es entre forma secundaria, en la que existe una causa identificable y tratable, y forma primaria, que es un diagnóstico de exclusión y corresponde a un dolor de tipo neuropático.

La lista de lo que hay que excluir es la parte concreta del trabajo. La candidiasis viene primero, y debe buscarse incluso sin placas evidentes, porque la forma eritematosa se manifiesta solo con un enrojecimiento difuso fácilmente pasado por alto.

Siguen las carencias nutricionales: hierro, folatos, vitamina B12 y zinc, que se documentan con análisis de sangre y no con la inspección.

Deben considerarse también la diabetes no controlada, la xerostomía inducida por fármacos, el reflujo gastroesofágico, las reacciones a materiales protésicos y las parafunciones linguales contra las arcadas. Entre los fármacos asociados al síntoma, los IECA son los citados con más frecuencia.

El recorrido de estos pacientes antes de llegar a un diagnóstico es casi siempre largo: muchas consultas, muchas pruebas negativas y la sensación creciente de no ser creídos.

Por eso la frase más dañina que puede decirse es que no tiene nada. La ausencia de signos visibles no equivale a ausencia de enfermedad, y en la forma primaria se está hablando de un dolor neuropático real.

El papel del higienista está definido: excluir lo que entra en sus competencias, derivar para los análisis y la valoración médica, e intervenir sobre los factores que agravan el síntoma, es decir, pastas con laurilsulfato sódico, colutorios con alcohol y alimentos ácidos y picantes. Sin prometer una resolución rápida, que en la forma primaria por lo general no llega.

En resumen: el síntoma es intenso y la mucosa parece normal, el ardor empeora a lo largo del día y a menudo mejora comiendo, la forma secundaria tiene una causa identificable mientras la primaria es diagnóstico de exclusión, la candidiasis eritematosa y las carencias nutricionales deben excluirse primero, y decir al paciente que no tiene nada es el error más dañino.