Reveladores de placa: el bicolor distingue el depósito reciente del maduro

El revelador de placa resuelve un problema que ninguna explicación resuelve: la placa es invisible, y el paciente no puede corregir lo que no ve.

El color convierte una instrucción abstracta en información concreta. Un paciente convencido de cepillarse bien que ve teñido todo el margen gingival cambia de conducta más que tras diez recomendaciones.

Los reveladores monocromáticos con eritrosina son los más económicos y tiñen todo el depósito por igual. Bastan para el uso domiciliario, donde solo hace falta distinguir limpio de sucio.

Los bicolores añaden una información clínica relevante: distinguen la placa reciente de la madura. El depósito de pocas horas adopta un tono rosado, el organizado durante días un tono azulado.

Esa distinción cambia el consejo. Placa rosa difusa indica una técnica ineficaz pero diaria; placa azul localizada siempre en los mismos puntos indica zonas que el paciente nunca alcanza.

En el primer caso se corrige la técnica, en el segundo se añade un elemento específico para esas zonas. Son dos problemas distintos que sin el bicolor parecen iguales.

Los reveladores trifásicos añaden un tercer color para las áreas de pH ácido, donde la producción de ácidos es más intensa. Son útiles en la motivación de pacientes de alto riesgo de caries, menos en la rutina.

La forma líquida es preferible en clínica porque se aplica con una torunda donde hace falta, sin teñir mucosas y labios. El comprimido es más práctico en casa porque no exige instrumental.

La eritrosina tiñe también los tejidos blandos y las restauraciones de composite, y esto hay que decirlo antes. Un paciente que se encuentra los labios rojos durante horas sin haber sido avisado no repite la experiencia.

Sobre los composites la tinción puede persistir, motivo por el que ante restauraciones estéticas anteriores conviene usar reveladores con fluoresceína, visibles solo con una luz específica.

El uso más eficaz no es el diagnóstico sino el de verificación. El paciente se cepilla como siempre y luego aplica el revelador: lo que queda teñido es exactamente lo que su técnica no alcanza.

Repetir esta comprobación una vez por semana durante el primer mes produce un cambio medible, porque el paciente ve su propia mejora en vez de que se la cuenten.

En síntesis: el bicolor distingue placa reciente de madura y cambia el consejo, el líquido es de clínica y el comprimido de casa, la eritrosina tiñe también mucosas y composites, y el uso más útil es después del cepillado y no antes.