Recesiones gingivales: distinguir la del cepillado de la inflamatoria cambia el tratamiento
La recesión gingival es un hallazgo frecuente y su causa no es única, lo que hace que el tratamiento difiera según el origen.
La recesión por trauma de cepillado tiene características reconocibles. Afecta a las superficies vestibulares, es más marcada en caninos y premolares, y los tejidos circundantes parecen sanos.
Se acompaña a menudo de abrasión cervical, y la combinación de recesión y surco en cuña en el mismo diente indica con buena probabilidad un origen mecánico.
La recesión inflamatoria afecta más a las superficies interproximales, se acompaña de sangrado, bolsas y pérdida de inserción, y forma parte de un cuadro periodontal generalizado.
La distinción lo cambia todo. En el primer caso se corrige la técnica de cepillado y la recesión se estabiliza; en el segundo se trata la periodontitis, y la recesión puede incluso aumentar tras la terapia al resolverse el edema.
El biotipo gingival es el factor predisponente. Un biotipo fino, con encía delicada y hueso vestibular reducido, recede con estímulos que un biotipo grueso tolera sin consecuencias.
Se valora por la transparencia de la sonda periodontal a través del margen: si la sonda se entrevé, el biotipo es fino y debe considerarse en toda planificación, ortodóncica y protésica.
El seguimiento exige una medición registrada, no una impresión. La distancia desde la unión amelocementaria al margen gingival, anotada en cada control, permite saber si la recesión progresa.
Sin ese número la comparación queda al recuerdo, y el recuerdo sobre un milímetro no es fiable seis meses después.
La sensibilidad es el síntoma que lleva al paciente a consultar, y se trata con desensibilizantes mientras se corrige la causa. Tratar solo el síntoma deja progresar la recesión.
La indicación quirúrgica no es la recesión en sí sino su progresión documentada, la sensibilidad incontrolable, la demanda estética en zona visible, o la dificultad de higiene en la superficie expuesta.
Una recesión estable, asintomática, en zona no visible y con buena higiene no requiere tratamiento alguno: vigilarla es la elección correcta.
En síntesis: el origen mecánico afecta a las vestibulares con tejidos sanos, el inflamatorio a las interproximales con periodontitis, el biotipo fino predispone, el seguimiento exige números registrados, y la cirugía se indica por progresión y no por presencia.