Pulidor de aire: cuándo el air polishing sustituye a la copa y cuándo en cambio la daña

Por qué la elección del polvo cuenta más que la máquina, en qué superficies el air polishing está indicado y en cuáles contraindicado, y cómo se ajustan ángulo y distancia para no provocar enfisema.

El air polishing trabaja proyectando un chorro de aire, agua y polvo abrasivo sobre la superficie dental, y su eficacia respecto a la copa con pasta reside en alcanzar lo que la copa no alcanza: surcos, superficies interproximales, zonas alrededor de brackets y aditamentos, márgenes de restauraciones complejas. En la práctica de la higiene profesional sustituye ventajosamente al pulido tradicional en la eliminación del biofilm y de las pigmentaciones extrínsecas, con menos tiempo de trabajo y menor abrasión si el polvo es el adecuado. La conexión de cuatro orificios es el estándar que permite alimentar el mango directamente desde el equipo, sin unidad autónoma.

La variable decisiva es el polvo, y es aquí donde se cometen los errores más costosos. El bicarbonato de sodio tiene granulometría y dureza elevadas: elimina eficazmente las pigmentaciones sobre el esmalte, pero es demasiado agresivo para la dentina expuesta, para el cemento radicular y para las superficies de las restauraciones estéticas, que opaca. Los polvos a base de glicina, y más aún los de eritritol, tienen partículas mucho más finas y se desarrollaron precisamente para trabajar con seguridad subgingivalmente, sobre raíces expuestas, alrededor de implantes y sobre composites y cerámicas. La regla práctica es simple: bicarbonato solo supragingival y solo sobre esmalte sano, glicina o eritritol en todos los demás casos — incluidas las sesiones de mantenimiento periodontal y periimplantario, donde el bicarbonato debe evitarse.

La técnica reduce casi todos los riesgos residuales. El chorro debe mantenerse a unos milímetros de distancia e inclinado respecto a la superficie, nunca perpendicular ni dirigido hacia el surco gingival con una angulación que empuje aire hacia los tejidos: el enfisema subcutáneo, complicación rara pero real, nace casi siempre de un chorro apuntado en la dirección equivocada o de un uso próximo a tejido lacerado. El movimiento debe ser continuo y circular, sin detenerse en un punto, y la aspiración de alto volumen debe colocarse antes de empezar, no después, porque el aerosol producido es abundante. Las contraindicaciones a respetar son conocidas: mucosas laceradas o ulceradas, pacientes con patologías respiratorias severas y, para los polvos de sodio, dieta hiposódica y terapias que alteran el equilibrio electrolítico.

En cuanto al mantenimiento, la obstrucción de la boquilla es la avería más frecuente y se debe casi siempre a humedad entrada en el depósito del polvo: vaciar el depósito al final de la jornada y hacer circular aire en vacío antes de guardar el mango evita la mayoría de las paradas.

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