Postes y muñones: el efecto ferrule cuenta más que el material del poste
El poste-muñón se sigue colocando por costumbre en cada diente endodonciado. Es una indicación superada: el poste no refuerza la raíz, y en algunas configuraciones la debilita.
La función del poste es una sola: retener el material de reconstrucción cuando la estructura coronal remanente no basta para sujetarlo. No tiene función de refuerzo, y presentarlo como tal lleva a colocarlo donde no hace falta.
El criterio es la cantidad de dentina coronal remanente. Con cuatro paredes conservadas el poste no es necesario; con una o ninguna se vuelve necesario. Las situaciones intermedias exigen valoración caso por caso, considerando también la carga prevista.
El elemento que realmente determina el pronóstico no es sin embargo el poste, sino el efecto ferrule: la banda de dentina sana circunferencial que la corona abraza por encima del margen de tallado.
Las evidencias convergen en un mínimo de 1,5 a 2 milímetros de altura y aproximadamente 1 milímetro de espesor, en toda la circunferencia. Por debajo de esa medida la supervivencia del diente cae de forma neta, sea cual sea el poste empleado.
Esto invierte la jerarquía de las decisiones. Antes de elegir el material del poste hay que verificar si existe ferrule suficiente; si no existe, se valora un alargamiento de corona clínica o una extrusión ortodóncica, o se reconsidera la conservación del diente.
Entre los materiales, los postes de fibra tienen un módulo elástico próximo al de la dentina, por lo que se deforman junto con la raíz bajo carga. Los postes metálicos son mucho más rígidos y concentran el estrés en puntos concretos.
La consecuencia clínica está en el tipo de fracaso, no en la frecuencia. Los postes de fibra tienden a fracasar por descementación o fractura del propio poste, situaciones recuperables; los metálicos fracasan más a menudo con fractura radicular, que no lo es.
Esta es la razón principal de su difusión: no una supervivencia superior, sino un fracaso que deja el diente reconstruible en lugar de condenarlo a la extracción.
La preparación del espacio para el poste merece atención porque elimina dentina en una zona crítica. La regla consolidada es conservar al menos 4 o 5 milímetros de gutapercha apical y no superar los dos tercios de la longitud radicular.
El diámetro debe mantenerse mínimo: un poste más ancho no retiene más pero adelgaza las paredes. El poste debe adaptarse al conducto, no el conducto al poste, y por eso los conductos ovalados se manejan mejor con técnicas de postes accesorios o con reconstrucción directa.
La cementación adhesiva del poste de fibra es técnicamente delicada: el conducto es profundo y estrecho, el acceso de la luz de polimerización es limitado, y el control de la humedad difícil. Un cemento dual con capacidad de autopolimerización es preferible a uno exclusivamente fotopolimerizable.
En síntesis: el poste solo hace falta donde falta retención, el efecto ferrule determina el pronóstico más que el poste, y el material se elige por el tipo de fracaso que produce. Un diente sin ferrule suficiente no se salva con un poste mejor.