Polvos para air polishing: la glicina trabaja donde el bicarbonato está contraindicado
El air polishing ha pasado de técnica para retirar pigmentaciones a instrumento de desbridamiento, y el cambio lo han hecho posible los polvos de baja abrasividad.
El bicarbonato sódico es el polvo histórico, con partículas en torno a 65 micrómetros. Es eficaz sobre pigmentaciones supragingivales y sobre esmalte íntegro, y no tiene otras indicaciones.
Sobre dentina, cemento, restauraciones de composite y superficies implantarias está contraindicado, porque la abrasión es desproporcionada respecto a la dureza del sustrato.
Tiene además un contenido de sodio que desaconseja su uso en pacientes con hipertensión mal controlada o en dieta hiposódica, y es un detalle que rara vez aparece en la anamnesis.
La glicina tiene partículas mucho más finas, en torno a 25 micrómetros, y una abrasividad muy inferior. Es esta diferencia la que ha abierto el uso subgingival.
Con una boquilla específica, el polvo de glicina alcanza bolsas de varios milímetros y disgrega la biopelícula sin instrumentación mecánica, en menos tiempo y con menor molestia para el paciente.
Sobre superficies radiculares expuestas e implantes la glicina es hoy la referencia, porque retira la biopelícula sin alterar la superficie. Sobre titanio es preferible a cualquier instrumentación de contacto.
El eritritol tiene partículas aún más finas, en torno a 14 micrómetros, con abrasividad todavía menor. Tiene además actividad documentada frente a Streptococcus mutans, que añade un efecto al mecánico.
La elección entre glicina y eritritol se juega en márgenes estrechos de eficacia; el eritritol es preferible donde hace falta la máxima delicadeza y el coste no es el condicionante principal.
La técnica cambia con el polvo. El bicarbonato se usa con la boquilla a distancia y en movimiento continuo; los polvos finos subgingivales requieren una boquilla fina introducida en la bolsa con movimiento vertical.
La aspiración de alto volumen no es opcional. El aerosol producido contiene partículas y material biológico, y sin aspiración adecuada el riesgo para el operador y la contaminación ambiental son reales.
Las contraindicaciones incluyen las patologías respiratorias en fase aguda, por la inhalación del aerosol, y las mucosas inflamadas o ulceradas, donde el chorro produce dolor y puede causar enfisema subcutáneo.
En síntesis: bicarbonato solo supragingival sobre esmalte, glicina para subgingival, implantes y superficies radiculares, eritritol donde hace falta la máxima delicadeza, aspiración de alto volumen siempre, y comprobación de las contraindicaciones respiratorias.