Pastas de profilaxis: usar una sola granulometría para todo es el error más extendido
La pasta de profilaxis se considera un consumible indiferenciado, y en la mayoría de las clínicas existe un solo tipo para todas las situaciones. Es una simplificación que cuesta esmalte.
Las pastas se distinguen por la granulometría de los abrasivos, expresada en micrómetros o indicada como gruesa, media, fina y extrafina, a menudo con códigos de color.
La lógica correcta es la misma que con las fresas: se parte del grano necesario para retirar el depósito y se baja al grano fino para pulir. Usar solo la gruesa deja una superficie rugosa.
Esa rugosidad residual es el problema que pasa inadvertido. Una superficie rugosa se recoloniza más deprisa, y el paciente mal pulido acumula placa más rápido que antes de la sesión.
El pulido final no es un paso estético: determina cuánto durará el resultado de la sesión. Saltárselo para ahorrar dos minutos anula parte del trabajo hecho.
Las pastas gruesas deben reservarse a los depósitos pigmentados importantes, y usarse solo donde hagan falta. Pasarlas por todas las superficies por costumbre retira esmalte que no volverá.
Sobre cuellos expuestos y superficies radiculares el grano grueso está contraindicado. El cemento y la dentina son mucho más blandos que el esmalte, y la abrasión es desproporcionada.
Las pastas con flúor son la elección estándar, pero hay situaciones en que el flúor debe evitarse. Antes de un sellado o de un procedimiento adhesivo, el residuo de flúor puede interferir con el grabado.
Para estas indicaciones existen pastas sin flúor y sin aceites, y es un detalle que incide en la adhesión del sellador más de lo que suele considerarse.
El air polishing con polvos de baja abrasividad ha sustituido en parte a la pasta en algunas indicaciones, sobre todo en superficies radiculares y alrededor de implantes, donde la abrasión mecánica es más arriesgada.
No sustituye sin embargo al pulido final, que sigue siendo el paso con el que se cierra la sesión sea cual sea la técnica usada para retirar.
La copa se usa a baja velocidad y con presión ligera. Alta velocidad y presión producen calor, y el calor sobre una superficie radicular expuesta genera una sensibilidad que el paciente atribuye a la sesión.
En síntesis: granulometría elegida según el depósito y la superficie, secuencia que termina siempre en grano fino, pastas sin flúor antes de los procedimientos adhesivos, y copa a baja velocidad con presión ligera.