Muelas del juicio: cuándo es necesaria la extracción

Las indicaciones clínicas reales para la extracción del tercer molar, por qué la extracción profiláctica sistemática ya no se recomienda, y las principales complicaciones a evaluar antes de la intervención.

Los terceros molares, comúnmente conocidos como muelas del juicio, son las últimas piezas dentales en erupcionar, típicamente entre los 17 y los 25 años, y son también las que presentan mayor variabilidad anatómica y la mayor frecuencia de inclusión total o parcial, por la frecuente falta de espacio en la arcada. Durante décadas la práctica clínica predominante favoreció la extracción profiláctica sistemática de todos los terceros molares, incluidos los asintomáticos y no asociados a ninguna patología evidente. Este enfoque se ha revisado progresivamente: la extracción profiláctica de un tercer molar asintomático, sin signos de patología y sin evidencia radiográfica de riesgo, generalmente no es recomendable, y debe evaluarse caso por caso en lugar de aplicarse como regla automática.

Las indicaciones clínicas reales para la extracción incluyen: episodios recurrentes de pericoronaritis (la inflamación del tejido gingival que recubre parcialmente un diente incluido, a menudo dolorosa y a veces asociada a trismo o dificultad de deglución); caries no tratable en el tercer molar o, por proximidad, en el segundo molar adyacente; reabsorción radicular del diente vecino causada por la presión del tercer molar incluido; quistes u otras lesiones patológicas asociadas al folículo pericoronario; y necesidades ortodóncicas específicas, cuando la presencia del tercer molar interfiere con un plan de tratamiento definido.

La clasificación radiográfica de la posición y la angulación del tercer molar incluido (mesioangular, distoangular, vertical, horizontal) y su profundidad respecto al plano oclusal del segundo molar son factores determinantes en la evaluación de la dificultad quirúrgica prevista y en la estimación del riesgo de complicaciones, no solo en la decisión de extraer o no.

Las principales complicaciones a discutir con el paciente antes de la intervención incluyen el daño al nervio alveolar inferior o al nervio lingual, con la consiguiente parestesia temporal o, más raramente, permanente; la alveolitis post-extracción (la llamada "alveolitis seca"), particularmente frecuente en los terceros molares mandibulares incluidos; la hinchazón y el trismo en los días inmediatamente posteriores; y, para los terceros molares maxilares en estrecha proximidad al seno maxilar, el riesgo de comunicación oroantral. Un consentimiento informado detallado, que explique estos riesgos en proporción a la complejidad real del caso específico, sigue siendo un paso imprescindible antes de proceder.

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