Materiales de registro de mordida: la rigidez tras el fraguado importa más que la comodidad de uso
El registro de las relaciones intermaxilares es el paso en el que se decide si la restauración llegará en oclusión o exigirá ajustes. Un error aquí no se corrige en el laboratorio: se descarga sobre los contactos finales.
Un solo requisito gobierna la elección del material: debe ser rígido tras el fraguado y no deformarse cuando se montan los modelos. Todo lo demás viene después.
Las ceras de registro son cómodas porque se ablandan con el calor y se modelan con facilidad. Esa misma plasticidad es su límite: una cera registrada a temperatura corporal se deforma cuando el técnico monta los modelos aplicando presión.
Las ceras con base de aluminio o reforzadas con partículas metálicas reducen el problema, pero ninguna cera alcanza la estabilidad de los materiales siliconados.
Las siliconas de registro de alta dureza son hoy la referencia. Fraguado rápido, resistencia a la compresión elevada, deformación permanente mínima, y la posibilidad de recortar los excesos con bisturí sin alterar las impresiones cuspídeas.
El recorte importa más de lo que parece. El material que se extiende por las superficies axiales o hacia los socavados impide que los modelos asienten por completo, y produce un montaje abierto.
Del registro solo se necesita la huella de las cúspides: todo lo demás debe retirarse. Es una operación de treinta segundos que elimina la causa más común de montaje impreciso.
El espesor es el parámetro que se subestima. Un registro grueso obliga al paciente a cerrar en una posición más abierta que la real, y la mandíbula recorre un arco distinto del fisiológico.
Al trasladar esa posición al articulador, el cierre se produce a lo largo de la bisagra del aparato, que no coincide con el arco recorrido en boca: los contactos quedan desplazados aunque el registro fuera exacto.
El material debe usarse por tanto en el espesor mínimo que permita registrar las cúspides sin contactos diente-diente a través de él. Si los dientes se tocan, el registro no sirve de nada.
Las pastas de óxido de zinc y eugenol tienen la mejor estabilidad dimensional de todas y siguen indicadas en registros sobre bases de prueba para prótesis completa. Son sin embargo frágiles y se fracturan si no van soportadas.
En un paciente completamente dentado con oclusión estable, el registro puede ser superfluo: los modelos se montan en máxima intercuspidación encontrando la posición a mano. El material hace falta cuando faltan los puntos de referencia.
En síntesis: silicona de alta dureza como opción por defecto, espesor mínimo sin contactos a través del material, y recorte de todo lo que no sea huella cuspídea. Y donde la oclusión es estable y las referencias abundantes, ningún registro es mejor que uno impreciso.