Liquen plano oral: las estrías blancas que el higienista ve antes que nadie

El liquen plano oral está entre las lesiones de la mucosa que el higienista encuentra más a menudo, y en muchos casos es quien realiza la higiene el primero en notarlo.

La forma más común es la reticular: un dibujo de estrías blancas finas y entrelazadas, llamadas estrías de Wickham, sobre mucosa por lo demás normal.

La sede típica es la mucosa yugal posterior, de forma bilateral. La bilateralidad es un elemento importante: las lesiones suelen ser simétricas, y esto ayuda a distinguirlas de otras condiciones.

En la forma reticular el paciente está asintomático y a menudo ignora tenerla. No requiere tratamiento, pero sí requiere ser reconocida y documentada.

La forma erosiva es distinta y sintomática. Aparecen áreas rojas, ulceradas, dolorosas, que dificultan la alimentación con comidas ácidas o especiadas y complican la higiene domiciliaria.

La distinción cuenta porque la forma erosiva requiere manejo médico, mientras que la reticular solo se monitoriza en el tiempo.

El diagnóstico diferencial principal atañe a las demás lesiones blancas. La candidiasis pseudomembranosa se retira con una gasa dejando una superficie eritematosa; el liquen no, porque está en el espesor del epitelio.

La leucoplasia se presenta típicamente como una placa homogénea y no como un retículo, y es más a menudo unilateral.

El morsicatio buccarum, es decir la lesión por mordisqueo crónico de la mejilla, tiene aspecto deshilachado e irregular, se sitúa a lo largo de la línea de oclusión y se liga a un hábito que el paciente confirma si se le pregunta.

La calificación de lesión potencialmente maligna atribuida al liquen oral comporta una obligación práctica: las lesiones deben documentarse y controlarse en el tiempo, y las variaciones señalarse.

Fotografiar al inicio y en cada control es el modo más simple de hacer comparable un aspecto que de memoria no lo es.

Sobre la higiene, el punto práctico es que el acúmulo de placa empeora los síntomas de las formas erosivas, por lo que la higiene sirve más que en otros sitios, y al mismo tiempo el paciente la evita porque duele.

El manejo prevé instrumentación delicada, cepillo de cerdas muy suaves, dentífricos sin lauril sulfato sódico y sin aromas fuertes, evitando colutorios con alcohol que aumentan el escozor.

En síntesis: la forma reticular es bilateral, asintomática y se monitoriza, la erosiva es sintomática y requiere manejo médico, la candidiasis se retira con gasa mientras el liquen no, la documentación fotográfica hace comparable la evolución, y la higiene debe hacerse tolerable porque sirve más que en otros sitios.