Líneas de agua del sillón: el biofilm se forma en los tubos y acaba en la boca del paciente

Las líneas de agua del sillón son el punto de la clínica en que la contaminación es menos visible y se descuida con más facilidad, porque el agua que sale parece limpia.

El problema es físico antes que higiénico. Los tubos tienen un diámetro muy reducido, y en un tubo estrecho la velocidad del flujo junto a las paredes es casi nula.

Esa zona de estancamiento es el ambiente ideal para la formación de un biofilm, que se organiza en la pared interna y libera bacterias al agua que pasa.

Las investigaciones en sillones no tratados han hallado cargas bacterianas muy superiores a los límites previstos para el agua potable, y ello en instalaciones alimentadas con agua de red conforme.

La composición del biofilm comprende microorganismos ambientales, en general de escasa relevancia para un sujeto sano, pero no para un paciente inmunodeprimido o un anciano frágil.

La legionela merece atención específica, porque el aerosol producido por los instrumentos rotatorios es la vía de transmisión típica de este microorganismo.

El purgado al inicio de la jornada y entre pacientes reduce la carga del agua estancada pero no retira el biofilm adherido, y por sí solo no basta.

Los sistemas de desinfección continua introducen un principio activo a baja concentración en el agua de alimentación e impiden que el biofilm se reforme tras su eliminación.

El tratamiento de choque periódico sirve para retirar el biofilm ya presente y se realiza con los productos que indica el fabricante, porque algunos desinfectantes dañan los circuitos.

El control microbiológico periódico es el único modo de saber si el protocolo funciona. Sin muestreo no hay información alguna: el agua contaminada es indistinguible de la conforme.

La aspiración plantea otro problema, porque el riesgo es el reflujo de material desde el tubo a la boca del paciente, que puede darse si este cierra los labios en torno a la cánula.

La desinfección de las líneas de aspiración al final de la jornada y los filtros limpiados con regularidad son el mantenimiento que más se descuida, porque el resultado nunca se ve.

En síntesis: el biofilm se forma en los tubos por estancamiento junto a las paredes, el purgado no lo retira, hacen falta desinfección continua y tratamiento de choque periódico, el control microbiológico es la única verificación, y las líneas de aspiración tienen su propio riesgo de reflujo.