Instrumentos de raspado por ultrasonidos: guía para elegir bien

La diferencia entre la tecnología magnetostrictiva y piezoeléctrica en los detartrajes de ultrasonidos, y los criterios prácticos —desde el calor generado hasta la compatibilidad con marcapasos— para elegir el instrumento adecuado para la clínica.

Los detartrajes de ultrasonidos utilizados para el raspado profesional se basan en dos tecnologías distintas para generar la vibración del inserto activo: la magnetostricción y el principio piezoeléctrico. En la magnetostricción, un núcleo metálico ferromagnético dentro del instrumento se somete a un campo magnético alterno, lo que provoca su vibración; en el principio piezoeléctrico, en cambio, son cristales piezoeléctricos los que modifican sus dimensiones al someterlos a una carga eléctrica, generando la vibración del inserto con un movimiento más lineal que el movimiento elíptico típico de la tecnología magnetostrictiva.

Ambas tecnologías tienen implicaciones clínicas prácticas. Los detartrajes piezoeléctricos generan generalmente menos calor para una eficacia equivalente de eliminación de sarro, al tiempo que producen vibraciones de mayor intensidad; los detartrajes magnetostrictivos, al generar más calor, hacen que la irrigación con agua sea un elemento no negociable del protocolo, para evitar un sobrecalentamiento perjudicial para la pulpa dental. Un criterio de elección clínicamente relevante concierne a los pacientes portadores de marcapasos: los dispositivos piezoeléctricos son generalmente mejor tolerados en estos pacientes que los dispositivos magnetostrictivos, razón por la cual la tecnología piezoeléctrica ha ido ganando terreno progresivamente en la práctica clínica europea en los últimos años.

Más allá de la tecnología base, los detartrajes modernos se diferencian por su modo de instalación —integrados en el equipo dental con irrigación centralizada, o portátiles y autónomos para mayor flexibilidad operativa entre distintos puestos— y por sus funciones accesorias, como la iluminación LED integrada en la pieza de mano para mejorar la visibilidad intraoral. Un detartraje de ultrasonidos bien elegido, además, no se limita al simple raspado: con insertos específicos, encuentra también aplicación en periodoncia para la descontaminación de bolsas, en endodoncia para la retirada de espigas o instrumentos fracturados y para la activación de irrigantes de conducto, y en implantología para la limpieza delicada de las superficies implantarias de titanio.

En la elección práctica para la clínica, cuatro factores merecen especial atención: la potencia regulable y la precisión del control de la frecuencia y el caudal de agua, la disponibilidad de insertos intercambiables para las distintas aplicaciones clínicas, la ergonomía de la pieza de mano para reducir la fatiga del operador en sesiones prolongadas, y la compatibilidad con el parque de insertos ya presente en la clínica, un factor económico a menudo decisivo al evaluar la sustitución de un equipo existente.

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