Hipersensibilidad dentinaria: los dos mecanismos exigen productos distintos
La hipersensibilidad dentinaria es uno de los motivos de consulta más frecuentes y de los más banalizados. El paciente recibe a menudo un dentífrico desensibilizante sin que se investigue la causa.
El mecanismo del dolor lo explica la teoría hidrodinámica: los túbulos dentinarios expuestos contienen fluido, y un estímulo térmico o mecánico provoca su movimiento, que estimula las terminaciones nerviosas de la pulpa.
Para que haya dolor hacen falta por tanto dos condiciones simultáneas: dentina expuesta y túbulos abiertos. En esto se basa la distinción entre las dos familias de productos.
Los productos oclusores cierran físicamente los túbulos. Sales de estroncio, arginina con carbonato cálcico y fosfosilicatos de calcio y sodio forman un depósito que reduce el movimiento del fluido.
Los productos que actúan sobre la transmisión nerviosa contienen nitrato potásico. Los iones potasio despolarizan las terminaciones nerviosas y reducen su excitabilidad, sin cerrar nada.
La diferencia práctica está en los tiempos. Los oclusores pueden dar alivio en pocos días; el nitrato potásico exige aplicaciones repetidas durante semanas antes de alcanzar el efecto pleno.
Esto hay que decírselo al paciente, porque de lo contrario abandona el producto a los pocos días concluyendo que no funciona. Una expectativa correcta forma parte del tratamiento.
El comportamiento del paciente influye en el resultado más que el producto. Enjuagarse justo después retira el depósito recién formado; el consejo correcto es aplicar el dentífrico con el dedo sobre la zona sensible y no enjuagarse.
Los ácidos de la dieta reabren los túbulos ocluidos en pocas horas. Un paciente que consume cítricos, bebidas gaseosas o vinagre deshace cada noche el trabajo de la mañana, y sin abordar este punto el tratamiento no se sostiene.
En clínica existen productos de efecto inmediato: barnices de flúor, resinas adhesivas, selladores dentinarios. Dan alivio rápido pero temporal, y sirven para cubrir el intervalo mientras el producto domiciliario hace efecto.
La sensibilidad que no responde a nada tras semanas merece una reevaluación, porque puede no ser hipersensibilidad dentinaria. Una fractura incompleta, una caries bajo una restauración o una pulpitis inicial dan síntomas parecidos.
El dato que orienta es la duración: el dolor por hipersensibilidad cesa cuando cesa el estímulo, mientras que un dolor que persiste tras retirarlo indica afectación pulpar.
En síntesis: los oclusores actúan en días y el nitrato potásico en semanas, no enjuagarse tras la aplicación, los ácidos de la dieta anulan el efecto, y un dolor que persiste tras el estímulo debe investigarse de otro modo.