Hipersensibilidad dentinaria: dos mecanismos distintos, dos categorías de productos

La hipersensibilidad dentinaria es la molestia más referida después de la caries, y aquella sobre la que los productos de venta libre prometen más con la explicación más vaga.

El mecanismo aceptado es el hidrodinámico. La dentina expuesta deja al descubierto los túbulos dentinarios, canales microscópicos llenos de fluido que comunican con la pulpa.

Un estímulo térmico u osmótico mueve ese fluido, y el movimiento activa las terminaciones nerviosas en el extremo pulpar. El dolor no nace en la superficie sino de ese desplazamiento.

De ahí derivan dos estrategias completamente distintas, y es la distinción que permite elegir en vez de probar al azar.

La primera ocluye los túbulos, reduciendo el movimiento del fluido. Pertenecen a ella las sales de estroncio, la arginina con carbonato cálcico, los fosfosilicatos de calcio y sodio, y los fluoruros de alta concentración.

El efecto es mecánico y relativamente rápido, pero susceptible de eliminarse: la abrasión del cepillado y los ácidos de la dieta reabren los túbulos, y por eso el uso debe continuar.

La segunda actúa sobre la transmisión nerviosa en vez de sobre el fluido. El nitrato potásico deposita iones potasio alrededor de la terminación, reduciendo su capacidad de generar la señal.

Este segundo mecanismo requiere tiempo. El paciente que prueba un dentífrico con potasio tres días y concluye que no funciona simplemente ha parado antes de que actuara: hacen falta varias semanas de uso continuado.

Comunicarlo es lo que cambia el resultado, porque el abandono precoz es la razón principal del fracaso percibido.

Los productos profesionales aplicados en clínica actúan por oclusión con barnices, resinas adhesivas o preparados de fosfosilicatos, y ofrecen un alivio más rápido que se integra con el mantenimiento domiciliario.

Lo que precede a todo esto es sin embargo la búsqueda de la causa, porque la sensibilidad es un síntoma. Recesión por cepillado, erosión por ácidos, abrasión cervical, bruxismo, blanqueamiento en curso, o una caries que nadie ha buscado.

Tratar el síntoma sin corregir la causa da un alivio que dura mientras el paciente usa el producto, y el problema vuelve en cuanto lo deja.

En síntesis: el dolor nace del movimiento del fluido en los túbulos, la oclusión actúa deprisa pero debe mantenerse, el potasio requiere semanas y hay que explicarlo para evitar el abandono, y la causa se busca antes porque el síntoma solo siempre vuelve.