Higiene con alineadores: la férula mantiene contra el diente todo lo que hay en la boca
Que el alineador se quite lleva a pensar que la higiene es más sencilla que con el aparato fijo. En un aspecto lo es realmente; en otro introduce un riesgo que el fijo no tiene.
La ventaja es real: cepillo, seda e interdental trabajan sobre superficies completamente libres, sin brackets ni arcos que rodear.
El problema aparece cuando la férula está colocada. Al cubrir por completo las coronas, reduce el contacto de la saliva con las superficies dentales, y la saliva es lo que tampona los ácidos, aclara los azúcares y aporta los minerales para la remineralización.
Si el paciente vuelve a colocar el alineador tras comer sin haberse cepillado, sella los restos contra el esmalte durante las horas siguientes, en un entorno al que el aclaramiento salival no llega.
Peor todavía es beber bebidas azucaradas o ácidas con la férula puesta: el líquido entra entre plástico y diente y se estanca justo donde la saliva no puede diluirlo.
La regla práctica que hay que entregar es una sola y conviene formularla así: con el alineador en boca, solo agua. Todo lo demás exige quitarlo.
Las lesiones que se derivan son manchas blancas en el cuello y en las superficies lisas, es decir, las mismas zonas que en la ortodoncia fija, alcanzadas sin embargo por un mecanismo distinto: no el obstáculo a la limpieza, sino la falta de aclaramiento salival.
Donde el riesgo es alto, está indicada una pasta con alta concentración de flúor, y el mejor momento para aplicarla es inmediatamente antes de recolocar la férula, que prolonga su contacto con las superficies.
Sobre la limpieza de la férula, el primer punto es el agua: debe ser fría. El agua caliente deforma el material termoplástico, y la deformación es irreversible. Es un error frecuente y cuesta una férula.
El segundo punto es la pasta dental, que debe evitarse: los abrasivos opacan el plástico, y las microrrayas que dejan retienen biofilm mejor que una superficie lisa. Un cepillo blando dedicado con solo agua basta para el trabajo diario.
Para la limpieza periódica existen pastillas efervescentes específicas; deben evitarse los colutorios con colorantes, que pigmentan el plástico de forma permanente.
Los ataches merecen atención aparte. Son composite adherido a la superficie del diente, con márgenes que retienen placa exactamente igual que los márgenes de una restauración. El cepillo monopenacho pasado alrededor de cada atache es más eficaz que el cepillado convencional por sí solo.
En resumen: la férula reduce el contacto de la saliva con los dientes, los restos que quedan bajo el alineador recolocado permanecen contra el esmalte durante horas, con la férula puesta solo se bebe agua, la limpieza se hace con agua fría y sin pasta dental, y los ataches requieren monopenacho.