Fluoroprofilaxis en niños y adultos

Cómo cambian formas y concentraciones de la fluoroprofilaxis profesional con la edad, desde el barniz fluorado pediátrico hasta el gel de alta concentración para adultos de riesgo, y cómo evitar la fluorosis.

Si la fluoroprofilaxis en casa diaria —principalmente mediante la pasta de dientes— mantiene un nivel basal de protección, la aplicación profesional periódica en la clínica proporciona un refuerzo concentrado que la sola pasta de dientes no puede garantizar. Los productos profesionales tienen concentraciones de flúor mucho más elevadas que las pastas de venta libre, generalmente entre 9.000 y 22.600 ppm según la formulación, aplicadas sin embargo en cantidades mínimas y durante tiempos de contacto breves, con un perfil de seguridad muy distinto al de un uso diario a esas concentraciones.

En los niños pequeños, el barniz fluorado es la forma de aplicación profesional más extendida: se adhiere al esmalte liberando flúor de forma prolongada, la aplicación es rápida y bien tolerada incluso por los pacientes menos colaboradores, reduciendo la ansiedad respecto a tratamientos más largos. Los geles en cubeta, que requieren algunos minutos de aplicación con el paciente evitando tragar, se reservan generalmente a niños mayores y adultos capaces de colaborar adecuadamente con el procedimiento.

En el adulto, la fluoroprofilaxis profesional encuentra indicaciones específicas: pacientes de alto riesgo cariogénico por xerostomía (flujo salival reducido, a menudo consecuencia de fármacos o radioterapia), pacientes portadores de aparatos ortodóncicos fijos, pacientes con recesiones gingivales y superficies radiculares expuestas (más vulnerables a la caries que el esmalte coronal), y pacientes con antecedentes recientes de caries múltiples que señalan un riesgo cariogénico elevado en curso. Las espumas fluoradas, a menudo enriquecidas con fosfato de calcio, encuentran indicación específica también en la gestión de la hipersensibilidad dentinaria, ofreciendo una acción de remineralización dirigida.

El principio guía de cualquier protocolo de fluoroprofilaxis, a cualquier edad, sigue siendo el equilibrio entre beneficio y riesgo: un exceso de flúor durante la fase de formación del esmalte, típicamente antes de los 6-8 años, puede causar fluorosis dental, una alteración estética del esmalte que va desde leves estrías blancas hasta, en los casos más marcados, manchas e irregularidades de la superficie. Por ello la aplicación profesional de alta concentración, aunque segura si la realiza correctamente personal cualificado, siempre requiere una evaluación del riesgo individual y nunca debe convertirse en una práctica indiscriminada independiente del perfil de riesgo cariogénico real del paciente.

En Oralzon encontrarás barnices fluorados, geles y espumas profesionales en distintas concentraciones, para construir un protocolo de fluoroprofilaxis adecuado a cada franja de edad y nivel de riesgo cariogénico.