Valorar a un proveedor que no conoces: cinco comprobaciones antes del primer pedido

Cambiar de proveedor es una de las decisiones que las clínicas más aplazan, y el motivo no es la pereza: el proveedor habitual es conocido, y el nuevo es un riesgo sin cuantificar.

Ese riesgo se puede reducir con algunas comprobaciones, y vale la pena hacerlas porque el coste de no cambiar nunca es que siempre se paga el precio de quien se tiene.

La primera comprobación es la identidad. Quien vende debe ser una empresa identificable, con razón social y número de IVA verificables. Un vendedor que no muestra estos datos no es un proveedor: es un perfil.

En Oralzon los vendedores son empresas registradas con datos fiscales verificados en la activación, y la verificación de identidad del representante legal es obligatoria para poder recibir pagos.

La segunda comprobación es la información de conformidad. En un producto sanitario deben figurar marcado CE, fabricante y clase. Si faltan, la ausencia es en sí misma una información.

La tercera es el catálogo. Un proveedor con diez artículos mal cargados y sin detalle técnico se comportará como se ha comportado al cargarlos: el cuidado del catálogo anticipa el cuidado en el servicio.

La cuarta son las reseñas, leídas con criterio. No cuenta tanto la media como el contenido: qué dicen exactamente, si los problemas señalados se repiten y cómo ha respondido el vendedor.

Un vendedor nuevo sin reseñas no es un vendedor arriesgado, es un vendedor sobre el que no tienes datos. Es distinto de uno con reseñas negativas repetidas sobre el mismo problema.

La quinta comprobación es el precio, y va al revés de lo que uno tiende a hacer. Un precio muy por debajo de la media en un producto identificable merece una pregunta, no entusiasmo.

En productos sanitarios las diferencias grandes suelen tener explicación: producto destinado a otro mercado, lote próximo a caducar, o un artículo que no es lo que parece.

El modo práctico de gestionar el riesgo restante es contener la exposición. El primer pedido a un proveedor nuevo se hace pequeño, sobre un artículo no urgente, y sirve para comprobar plazos, embalaje y correspondencia entre descripción y producto.

Un pedido de prueba cuesta poco y produce una información que ninguna comprobación previa puede darte. Si va bien, el segundo pedido se hace con otra tranquilidad.

En síntesis: verifica identidad empresarial y datos fiscales, comprueba que la información de conformidad esté, mira cómo está cuidado el catálogo, lee el contenido de las reseñas y no la media, desconfía de los precios demasiado bajos, y haz un primer pedido pequeño sobre algo que no necesites ya.