Esterilización: el ciclo correcto depende de la carga, no del tipo de instrumento
La esterilización es el procedimiento más regulado de la clínica y aquel sobre el que se acumulan más hábitos no verificados, porque el resultado no es visible.
La clasificación de las autoclaves se basa en las cargas que pueden tratar, y elegirla mal significa producir instrumentos no estériles con un ciclo aparentemente correcto.
Las autoclaves de clase B ejecutan vacíos fraccionados que retiran el aire de los lúmenes y de los materiales porosos. Son las únicas indicadas para turbinas, instrumentos huecos y material embolsado.
Las de clase N tratan solo instrumentos sólidos sin embolsar. Usarlas para una turbina significa que el vapor no alcanza el lumen interno, y el instrumento sale caliente pero no estéril.
El reacondicionamiento previo al ciclo determina el resultado más que la propia autoclave. El residuo orgánico seco protege a los microorganismos del vapor, y ningún ciclo compensa una limpieza incompleta.
La cuba de ultrasonidos o la termodesinfectadora se usan antes del envasado, y los instrumentos deben secarse: la humedad residual en las bolsas compromete la esterilidad mantenida.
Los instrumentos articulados se tratan abiertos, porque las superficies en contacto no reciben vapor. Es el error más frecuente con pinzas y tijeras.
Las bolsas tienen una caducidad que depende de las condiciones de conservación más que del tiempo absoluto. Una bolsa íntegra en armario cerrado mantiene la esterilidad mucho más que una dejada sobre una encimera.
Una bolsa que se abre, se moja o cae al suelo ha perdido la esterilidad con independencia de la fecha impresa, y esto debe entenderlo todo el personal.
Los indicadores químicos cambian de color al alcanzarse los parámetros y se leen en cada ciclo. Señalan que las condiciones se han alcanzado, no que los microorganismos se hayan inactivado.
El indicador biológico, con esporas de microorganismos resistentes, es el único que verifica la eficacia real, y se realiza con la periodicidad que prevé la normativa vigente.
La trazabilidad vincula el ciclo al paciente, y sirve en el momento en que algo sale mal. Sin registro no se puede saber qué instrumentos se usaron de un ciclo luego declarado no conforme.
En síntesis: la clase de autoclave se elige por la carga y no por costumbre, la limpieza precede y determina el ciclo, los instrumentos articulados se tratan abiertos, el indicador biológico es el único que verifica la eficacia, y la trazabilidad sirve justo cuando algo falla.