Erosión dental: la causa se reconoce por las superficies afectadas

La erosión dental es la pérdida de tejido duro por acción química, sin intervención de bacterias, y se distingue de las demás formas de desgaste por la distribución de las lesiones.

La abrasión es mecánica por un agente externo, típicamente el cepillado, y produce lesiones cervicales en cuña. La atrición es el contacto diente contra diente, y produce facetas brillantes en las superficies oclusales.

La erosión tiene otro aspecto: superficies lisas, redondeadas, con pérdida de la anatomía y un esmalte que se ve translúcido en los bordes incisales.

En las superficies oclusales produce concavidades en las que las restauraciones existentes quedan en relieve, porque la amalgama o el composite no se erosionan mientras el esmalte alrededor sí.

Ese detalle es uno de los signos más fiables, y es visible antes de que el paciente refiera nada.

La distribución dice el origen, y es la información que permite orientar sin tener que interrogar largamente.

El origen alimentario afecta sobre todo a las superficies vestibulares de los anteriores superiores y a las oclusales, es decir donde la bebida ácida transita y permanece.

El origen gástrico, por reflujo o vómito, afecta en cambio a las superficies palatinas de los superiores, porque es ahí donde llega el contenido ácido al subir.

Una erosión palatina marcada en los anteriores superiores es por tanto un hallazgo que debe señalarse al paciente y que merece estudio médico, con independencia de lo que refiera.

En la vertiente alimentaria el factor que cuenta no es cuánto ácido se toma sino cuánto tiempo permanece en contacto. Una bebida tomada despacio durante una hora es más dañina que la misma cantidad bebida en dos minutos.

De ahí indicaciones que no piden renuncias y por eso se siguen: beber deprisa en vez de sorber, usar una pajita, no retener en la boca, no cepillarse en la media hora siguiente.

Este último punto es contraintuitivo y hay que explicarlo: el esmalte reblandecido por el ácido se abrasiona con facilidad, y cepillarse enseguida retira tejido que la saliva habría remineralizado.

En síntesis: la erosión se reconoce por superficies lisas y restauraciones en relieve, la distribución vestibular indica origen alimentario y la palatina origen gástrico, cuenta el tiempo de contacto más que la cantidad, y tras una exposición ácida no se cepilla durante media hora.