Dentífricos blanqueadores: retiran las manchas externas, no cambian el color del diente

El dentífrico blanqueador es la categoría con mayor distancia entre lo que el paciente espera y lo que el producto puede hacer, y aclararlo evita decepciones y daños.

El color de un diente procede principalmente de la dentina subyacente, vista a través del esmalte translúcido. Ningún producto que actúe en superficie puede modificarlo.

Lo que un dentífrico blanqueador sí puede hacer es retirar las pigmentaciones extrínsecas depositadas en la superficie: café, té, vino, tabaco. Es un resultado real pero limitado al color original del diente.

Un paciente con dientes genéticamente más amarillos que espera un cambio de tonalidad quedará decepcionado con cualquier producto, y conviene decírselo antes y no después.

El mecanismo predominante es la abrasión. Son productos con RDA superior a la media, y eso explica a la vez su eficacia sobre las manchas y su riesgo.

El uso prolongado sobre esmalte íntegro se tolera; sobre cuellos expuestos, dentina o composite acelera la pérdida de sustancia de forma permanente.

La paradoja resultante es que el uso continuado puede volver los dientes más amarillos. Al adelgazar el esmalte, se ve más la dentina subyacente, que es más oscura.

Algunas formulaciones añaden agentes químicos, típicamente peróxido de hidrógeno o de carbamida a concentraciones muy bajas, o hexametafosfato sódico que actúa contra el redepósito de pigmentos.

Las concentraciones de peróxido permitidas en productos de venta libre son un orden de magnitud inferiores a las del blanqueamiento profesional, y el tiempo de contacto es de dos minutos frente a horas.

El efecto químico es por tanto modesto. No es nulo, pero no es comparable a un tratamiento blanqueador, y presentarlo como tal es la razón principal de las expectativas frustradas.

El carbón activado merece nota aparte, porque su difusión ha crecido más deprisa que la evidencia. La abrasividad de muchas formulaciones es elevada, y varias no contienen flúor.

Un producto muy abrasivo y sin flúor, usado a diario, es la peor combinación para un paciente con riesgo de caries, y hay que desaconsejarlo activamente cuando aparece en la anamnesis.

En síntesis: retiran pigmentaciones extrínsecas y no modifican el color del diente, actúan por abrasión con los riesgos que ello implica, el efecto químico de venta libre es modesto, y el carbón activado sin flúor debe desaconsejarse.