Clorhexidina: eficaz, y justo por eso no debe usarse mucho tiempo
La clorhexidina es el antiséptico oral más estudiado y del que más se abusa, porque funciona bien y eso lleva a prescribirla como si no tuviera consecuencias.
El mecanismo explica tanto la eficacia como los límites. La molécula tiene carga positiva y se une a las superficies con carga negativa de la boca: mucosas, película dental y membranas bacterianas.
Esa unión produce la sustantividad, es decir la capacidad de permanecer activa durante horas tras el enjuague, liberándose de forma gradual. Es la característica que la distingue de los demás antisépticos.
Las concentraciones no son intercambiables. El 0,2% es la concentración para uso breve en fases agudas; el 0,12% ofrece eficacia comparable con menos efectos secundarios; concentraciones inferiores se usan durante periodos más largos.
El efecto secundario más conocido es la pigmentación parda de dientes, restauraciones y lengua. No es un depósito del fármaco sino el resultado de una reacción con compuestos de la dieta, sobre todo polifenoles de café, té y vino tinto.
Esto explica que la pigmentación varíe tanto entre pacientes: depende de lo que beben. Un paciente que toma mucho café se pigmenta en días, uno que no toma casi nada.
Los otros efectos son la alteración temporal del gusto y, con uso prolongado, la descamación de la mucosa. Son reversibles al suspender pero bastan para abandonar el tratamiento.
De ahí la regla práctica: la clorhexidina es un fármaco para periodos definidos, no un colutorio diario. Las indicaciones típicas quedan dentro de una o dos semanas.
Las situaciones en que está realmente indicada son pocas y reconocibles. El postoperatorio, cuando el cepillado no es posible; las formas necrotizantes agudas; los pacientes temporalmente incapaces de higiene mecánica.
Fuera de estos casos el colutorio diario debería ser otro, porque el paciente que usa clorhexidina durante meses acumula pigmentaciones que después exigen una sesión de eliminación.
Un detalle práctico que cambia el resultado: la clorhexidina es inactivada por el lauril sulfato sódico presente en muchos dentífricos. Usarla justo tras el cepillado reduce su eficacia.
La indicación correcta es separar el enjuague del cepillado al menos media hora, y es una información que casi ningún paciente recibe.
En síntesis: la sustantividad la hace eficaz durante horas, las concentraciones tienen indicaciones distintas, la pigmentación nace de la reacción con los polifenoles de la dieta, el uso se limita a una o dos semanas, y debe separarse del dentífrico que la inactiva.