Cementos de ionómero de vidrio: aplicaciones en odontología
Desde su invención en 1971 hasta las formulaciones modificadas con resina, por qué la liberación de flúor sigue siendo la ventaja distintiva de los cementos de ionómero de vidrio frente a cualquier otro material restaurador.
Los cementos de ionómero de vidrio fueron desarrollados en 1971 por Wilson y Kent, apareciendo en el mercado europeo en 1975 y en el americano dos años más tarde. Las primeras formulaciones presentaban limitaciones significativas en cuanto a dureza, resistencia al desgaste y resistencia a las fuerzas de tracción, pero la investigación posterior ha ido mejorando progresivamente estas propiedades físicas, ampliando sustancialmente el abanico de aplicaciones clínicas de este material.
La ventaja distintiva de los cementos de ionómero de vidrio frente a los composites y otros materiales restauradores sigue siendo la liberación prolongada de iones de flúor, capaz de tamponar los ácidos producidos por el metabolismo bacteriano y de inhibir el desarrollo de especies cariogénicas como el Streptococcus mutans —un beneficio cariostático directo que ningún otro material de restauración ofrece en la misma medida. A esto se suman una excelente biocompatibilidad, una adhesión química real a la estructura dental (no solo mecánica), y un coeficiente de dilatación térmica cercano al de la dentina natural, que reduce el estrés en la interfaz entre restauración y diente durante las variaciones de temperatura de la cavidad oral.
Las principales limitaciones del cemento de ionómero de vidrio convencional son una resistencia mecánica no comparable a la de los composites, lo que desaconseja su uso en áreas sometidas a cargas masticatorias elevadas, y una alta sensibilidad a la humedad durante la fase de fraguado, que requiere un aislamiento del campo operatorio prácticamente absoluto. Para superar en parte estas limitaciones se han desarrollado distintas variantes: los cementos de ionómero de vidrio modificados con resina, que reducen la sensibilidad a la humedad y mejoran la resistencia inicial gracias a un componente fotopolimerizable adicional; y los compómeros, resinas compuestas modificadas con poliácidos que liberan flúor en cantidad intermedia —menos que los ionómeros de vidrio puros pero más que las resinas compuestas convencionales.
Las indicaciones clínicas más consolidadas incluyen las obturaciones en dientes temporales (donde la duración esperada de la restauración está de todos modos limitada por el recambio dentario), las restauraciones de clase V en pacientes de alto riesgo de caries, el cemento para prótesis fijas y ortodóncicas, y las obturaciones provisionales o intermedias en el marco de la técnica ART (Atraumatic Restorative Treatment), donde la sencillez de manipulación y la ausencia de necesidad de instrumentación rotatoria hacen que el ionómero de vidrio esté particularmente indicado en condiciones operativas no óptimas.
En Oralzon encontrarás cementos de ionómero de vidrio convencionales, modificados con resina y compómeros para cada indicación clínica, desde la restauración directa hasta la cementación protésica y ortodóncica.