Cementación de las prótesis fijas: cementos y protocolos

Cómo orientarse entre cementos tradicionales, de ionómero de vidrio, resinosos y autoadhesivos, y por qué la elección del cemento adecuado para el material protésico específico es tan importante como la calidad del tallado del muñón.

Los cementos para la cementación de las prótesis fijas se dividen en familias con mecanismos de adhesión radicalmente diferentes. Los cementos tradicionales —a base de óxifosfato de zinc o, más recientemente, policarboxilato— ofrecen una retención esencialmente mecánica, con una adhesión química mínima o nula a los tejidos dentales. Siguen siendo sencillos y rápidos de usar, pero en la práctica clínica contemporánea se reservan para tallados con una geometría de retención ya óptima, donde el éxito de la restauración no depende de forma crítica de la adhesión del propio cemento.

Los cementos de ionómero de vidrio, y sus variantes modificadas con resina, logran una adhesión físico-química real a la estructura dental y presentan la ventaja adicional de la liberación de flúor en el tiempo, un beneficio cariostático nada desdeñable en el margen de la corona. Los cementos resinosos representan hoy la categoría más versátil: comparten la composición química de los composites de restauración directa pero con una viscosidad mucho más baja, y permiten la unión con una amplia gama de sustratos —esmalte, dentina, cerámicas, metales, materiales compuestos— convirtiéndolos en la opción de referencia para los materiales metal-free de alta resistencia como la zirconia.

Un dato experimental relevante surgido de la literatura concierne específicamente a la cementación sobre zirconia: entre los distintos cementos comparados en un estudio in vitro, el que contenía el monómero 10-MDP (un monómero fosfato capaz de unirse químicamente a los óxidos metálicos presentes en la superficie de la zirconia) mostró la resistencia al cizallamiento más elevada, con diferencias estadísticamente significativas respecto a los cementos resinosos tradicionales carentes de este monómero —un detalle técnico que hoy tiene repercusiones prácticas directas en la elección del producto para cada caso concreto.

Los cementos resinosos autoadhesivos, que no requieren un pretratamiento adhesivo separado del esmalte y la dentina, han ganado terreno en los últimos años precisamente por su menor sensibilidad a la técnica operativa y a la contaminación por humedad respecto a los cementos resinosos tradicionales de varias fases —una ventaja práctica nada desdeñable en las situaciones clínicas menos favorables, por ejemplo cuando el aislamiento del campo operatorio con dique de goma no es viable, aunque los sistemas adhesivos de varios pasos siguen siendo generalmente preferibles en los casos en que la retención del tallado es más crítica.

En Oralzon encontrarás toda la gama de cementos para prótesis fija —desde los tradicionales hasta los autoadhesivos con monómero 10-MDP— para adaptar la cementación a cada material protésico y geometría de tallado.