Carillas cerámicas: el tallado se proyecta al revés, partiendo de la forma final
La carilla es la única restauración protésica donde el tallado se proyecta al revés: no se reduce el diente y luego se decide la forma, se decide la forma final y a partir de ahí se calcula cuánto quitar.
El mock-up es la herramienta que hace posible ese razonamiento. Se construye la forma deseada en resina sobre los dientes naturales, el paciente la valora, y solo después se talla a través de esa forma.
La diferencia práctica es sustancial. Tallando sobre el diente natural se elimina tejido sin saber cuánto hará falta realmente; tallando a través del mock-up se quita solo donde el volumen final lo exige, y en algunos puntos no se toca nada.
En casos con dientes rotados o en ligera retrusión, este planteamiento puede reducir el desgaste a cero en algunas superficies. El volumen que falta lo aporta la cerámica en lugar de obtenerse del diente.
El espesor mínimo depende del material. La cerámica feldespática estratificada sobre refractario puede bajar a 0,3 milímetros en zonas de solo color, mientras que el disilicato de litio prensado exige al menos 0,5-0,6 milímetros para expresar sus propiedades mecánicas.
El disilicato es más tolerante en prueba y cementado, menos frágil de manipular, y tiene resistencia flexural en torno a 400 MPa frente a los 100-150 de la feldespática. La feldespática sigue siendo insuperable estéticamente en manos de un ceramista experto.
Lo que determina la duración es, sin embargo, otra cosa, y tiene que ver con dónde termina el margen. La adhesión al esmalte es previsible y estable en el tiempo; la adhesión a la dentina es inferior y se degrada con los años.
Una carilla con márgenes íntegramente en esmalte tiene supervivencias superiores al 90% a diez años. Cuando el margen cae en dentina, las cifras descienden y aparecen filtraciones marginales y discromías.
Este condicionante gobierna la extensión del tallado más que cualquier consideración estética. Si alcanzar el punto de contacto significa salir del esmalte, conviene detenerse antes y gestionar de otro modo la transición cromática.
La reducción incisal es la decisión con más consecuencias. El diseño en ventana conserva el borde incisal natural pero deja una línea de unión visible; el envolvimiento palatino ofrece mejor resultado estético y mayor resistencia, pero exige más desgaste.
En pacientes con parafunción el envolvimiento palatino está contraindicado: expone la cerámica a carga excéntrica justo donde es más fina, y es la causa más frecuente de fractura en este grupo.
El cementado exige aislamiento con dique y un cemento fotopolimerizable puro, no dual. Los cementos duales contienen aminas terciarias que amarillean con el tiempo, y sobre medio milímetro de espesor ese viraje se ve.
En síntesis: se proyecta la forma final antes de tocar el diente, se permanece en esmalte aun a costa de algún compromiso estético, y se elige el material según quién vaya a trabajarlo. Una carilla bien proyectada dura más de lo que sugiere su espesor.