Caries radicular: el cemento se desmineraliza a un pH más alto que el esmalte

La caries radicular es la forma que más crece con el envejecimiento de la población, y aquella en la que los protocolos pensados para el esmalte funcionan peor.

La razón es química antes que conductual. El esmalte empieza a desmineralizarse en torno a pH 5,5, mientras que el cemento y la dentina radicular empiezan ya alrededor de 6,2.

Esa diferencia parece pequeña y no lo es: significa que la superficie radicular se desmineraliza durante episodios ácidos que el esmalte tolera sin consecuencias.

Un paciente con recesiones está por tanto expuesto a un riesgo que su propio esmalte no corre, con la misma dieta y la misma higiene de antes.

La raíz tiene además un contenido mineral inferior y un componente orgánico mayor, lo que hace la progresión más rápida una vez iniciada.

La lesión aparece como un área oscura en el cuello, a menudo poco profunda pero extensa en anchura, y rodea el diente siguiendo el margen gingival en vez de excavar en profundidad.

Esto la hace difícil de restaurar, porque el margen es subgingival, el aislamiento es complicado y la adhesión al cemento es menos previsible que al esmalte.

De ello se sigue que la prevención aquí vale más que en otros sitios: una lesión radicular interceptada y remineralizada evita una restauración que será de todos modos imperfecta.

El flúor de alta concentración es la herramienta principal. Los dentífricos de 5000 ppm están indicados en pacientes de riesgo y su eficacia sobre la caries radicular está documentada.

Se usan como sustituto del dentífrico habitual y no como añadido, y la forma importa: aplicar, cepillar, escupir sin enjuagar, para dejar el flúor en contacto.

Los pacientes a identificar son reconocibles: recesiones múltiples, xerostomía por fármacos, destreza reducida, portadores de prótesis parciales cuyos ganchos retienen placa en los cuellos.

Los barnices de flúor aplicados en clínica complementan el uso domiciliario en los casos de alto riesgo, y la frecuencia se fija sobre el riesgo en vez de sobre el calendario.

En síntesis: la raíz se desmineraliza a pH 6,2 frente a 5,5 del esmalte, la lesión es extensa y difícil de restaurar, la prevención vale más que la restauración, los 5000 ppm sustituyen al dentífrico habitual, y tras el cepillado no se enjuaga.