Arcos de ortodoncia: la aleación se elige por la fase, no por la marca

El arco es el motor de la aparatología fija, y la elección de la aleación determina cuánta fuerza llega al diente y durante cuánto tiempo. Es una decisión que se toma en cada cita y que se tiende a hacer por costumbre.

El parámetro que cuenta es la relación entre deflexión y fuerza liberada. Un arco ideal en fase de nivelación se deforma mucho y devuelve una fuerza baja y constante mientras recupera su forma original.

El níquel-titanio superelástico hace exactamente eso. Tiene una meseta de fuerza: dentro de un amplio intervalo de deformación, la fuerza que libera se mantiene casi constante, con independencia de cuánto se haya doblado para insertarlo.

Es la propiedad que lo hace insustituible al principio, donde los dientes están desalineados y las deformaciones son grandes. Un acero en la misma situación liberaría fuerzas muy elevadas al inicio y ninguna al cabo de pocas semanas.

Las fuerzas excesivas no aceleran el movimiento: lo detienen. Una presión superior a la capilar del ligamento periodontal interrumpe el aporte sanguíneo, y la zona se vuelve hialina y acelular.

En esa zona el movimiento se detiene hasta que los macrófagos retiran el tejido. El resultado es un movimiento más lento, no más rápido, y un riesgo mayor de reabsorción radicular.

El níquel-titanio termoactivo añade una característica útil: es blando a temperatura ambiente, por lo que resulta fácil de insertar incluso en casos muy apiñados, y desarrolla la fuerza al alcanzar la temperatura bucal.

El paciente que bebe líquidos fríos reduce temporalmente la fuerza aplicada, lo que es un efecto secundario aceptable y a veces bienvenido en los días siguientes a la activación.

El acero inoxidable entra en las fases posteriores, cuando la alineación está lograda y hacen falta control y estabilidad. Tiene rigidez elevada, se dobla con precisión y mantiene la forma: es el arco sobre el que se ejecutan las mecánicas de cierre de espacios.

El TMA, o beta-titanio, queda en medio: alrededor de un tercio de la rigidez del acero, pero doblable. Está indicado donde hacen falta dobleces personalizados con fuerzas moderadas, típicamente en la fase de acabado.

La secuencia razonable sigue por tanto la lógica del calibre creciente y la rigidez creciente. Se empieza con níquel-titanio redondo de pequeño diámetro, se pasa a secciones rectangulares y se llega al acero cuando hay que controlar el torque.

Saltarse pasos para acortar el tratamiento es la causa más común de efectos indeseados. Un arco rectangular rígido insertado antes de completar la alineación expresa el torque en dientes que aún no están en la posición correcta.

En síntesis: níquel-titanio para alinear, acero para controlar y cerrar, TMA para acabar. Y la secuencia no se acorta, porque la fuerza que no sirve al movimiento va a parar a las raíces.