Gestionar los pedidos sin estar en el almacén: la app para vendedores en Android

La app de Oralzon para vendedores está disponible en Google Play. La versión para iPhone está en preparación.

Sirve para algo concreto: no perder el control de los pedidos cuando no estás delante del ordenador del almacén.

Quien distribuye no pasa el día sentado. Está en el depósito, visitando clientes, en una feria. Y los pedidos llegan justo en esas horas, porque llegan cuando decide el cliente y no cuando le viene bien a quien vende.

Desde la app se ve el pedido nada más entrar, con el detalle de cada línea, se actualiza el estado de preparación y se registra el envío. Se consultan devoluciones, descuentos activos, estadísticas de venta y el estado de los abonos.

Lo que sigue siendo más cómodo desde el ordenador es el trabajo sobre el catálogo: subir productos, escribir descripciones, ordenar las fotografías. Nadie sube trescientas referencias desde el móvil, y la app no finge poder hacerlo.

La división no es arbitraria. El móvil sirve para reaccionar, el ordenador para construir.

La función que más cambia la jornada es la notificación de pedido. Sin ella, un pedido llegado a las nueve de la mañana se ve por la tarde, y media jornada se va antes de que alguien lo prepare.

El tiempo de respuesta pesa más de lo que se cree. Quien compra consumibles suele tener una fecha clínica detrás, y entre dos proveedores equivalentes elige al que envió antes la vez pasada.

Es además una de las pocas cosas bajo control total del vendedor: en el precio se compite con otros, en la rapidez no.

La app muestra también el número de pedidos por preparar y de devoluciones abiertas junto a las entradas del menú, de modo que lo pendiente se ve sin buscarlo.

Vale la pena decir lo que la app no es: no es un programa de almacén y no sustituye al vuestro. Es la ventana a los pedidos de Oralzon, y ahí se detiene.

Se descarga gratis en Google Play buscando Oralzon Seller, y usa las mismas credenciales que el panel de vendedor de la web.

En resumen: los pedidos llegan cuando decide el cliente y no cuando estás en la oficina, el móvil sirve para reaccionar y el ordenador para construir el catálogo, la notificación evita descubrir un pedido medio día después, la rapidez de envío es una de las pocas palancas totalmente bajo control, y la app no sustituye al programa de almacén.