La app para comprar: por qué un dentista pide desde el móvil y no desde el ordenador de la clínica
La app de Oralzon para quien compra está en App Store y en Google Play. Pero la noticia no es que exista: es cuándo se usa.
El ordenador de la clínica está en recepción o en el despacho, y ahí es donde se hacen las tareas administrativas. El móvil, en cambio, va en el bolsillo, junto al sillón.
Cuando uno se da cuenta de que algo se está acabando, casi siempre está en el sillón. Con el ordenador ese pensamiento hay que retenerlo hasta la tarde, y por la tarde ya se ha olvidado. Con el móvil se resuelve en treinta segundos entre dos pacientes.
Por eso los pedidos hechos desde el móvil se reparten por todo el día mientras los del ordenador se concentran en dos o tres momentos, y también por eso suelen ser más pequeños y más frecuentes.
Para quien compra significa menos roturas de stock, porque la reacción es inmediata en lugar de aplazada.
Hay cosas que se hacen mejor desde el móvil y otras no, y vale la pena distinguirlas. Reponer lo que ya se conoce, consultar el historial, seguir un envío: operaciones cortas que el móvil sirve mejor que el ordenador.
Buscar un producto nuevo, comparar dos proveedores, leer una ficha técnica larga: eso sigue siendo más cómodo en una pantalla grande, y la app no pretende lo contrario.
Hay además una función que en el móvil tiene sentido y en el ordenador no: la notificación. Un pedido enviado, una entrega en camino, un cambio de estado llegan cuando ocurren, sin tener que ir a comprobarlo.
Para quien vende, todo esto cambia una sola cosa, pero importante: el momento en que el cliente puede decidir.
Un catálogo accesible solo desde el ordenador lo es solo mientras el cliente está sentado ante un ordenador, que en la jornada de un dentista son pocas horas. Un catálogo en el móvil es accesible siempre.
No aumenta la necesidad, que sigue siendo la que es. Acorta el tiempo entre la necesidad y el pedido, y en ese tiempo se pierden las ventas que acaban en otro sitio.
La app es gratuita, se descarga desde la ficha de Oralzon en ambas tiendas y usa la misma cuenta que la web: quien ya tiene perfil entra y encuentra su historial.
En resumen: el móvil está junto al sillón mientras el ordenador está en el despacho, la necesidad aparece en el sillón, los pedidos desde el móvil son más frecuentes y están mejor repartidos, algunas operaciones siguen siendo más cómodas desde el ordenador, y para quien vende cambia el momento en que el cliente puede decidir.