Aleaciones dentales: cobalto-cromo, titanio y nobles elegidas por el caso, no por el coste
La elección de la aleación la hace a menudo el laboratorio sin intervención del clínico, y en la mayoría de los casos funciona. Los casos en que no funciona tienen consecuencias que aparecen años después.
Las aleaciones protésicas se dividen en tres familias. Las nobles contienen oro, platino o paladio en proporciones elevadas; las predominantemente base son de cobalto-cromo o níquel-cromo; el titanio y sus aleaciones forman categoría aparte.
El cobalto-cromo es hoy el material más usado para esqueléticos y estructuras. Tiene módulo elástico elevado, cerca del doble que las aleaciones nobles, y eso permite conectores más finos a igual rigidez.
Esa misma rigidez es un límite en prótesis combinada: una estructura muy rígida no amortigua nada y transfiere íntegramente la carga a los pilares.
El níquel-cromo tiene propiedades similares y coste inferior, pero el níquel es el alérgeno de contacto más extendido en la población europea, con prevalencia netamente superior en mujeres. En muchos laboratorios se ha abandonado por ello.
El titanio tiene la biocompatibilidad mejor documentada y densidad muy baja, lo que hace las prótesis apreciablemente más ligeras. Sus límites son técnicos: funde a temperatura elevada, reacciona con el oxígeno y exige colado en atmósfera controlada.
La cerámica sobre titanio es el punto crítico. Requiere cerámica de baja fusión formulada para titanio, y la adhesión sigue siendo más delicada que con cobalto-cromo. Por eso el titanio ceramizado está menos extendido de lo que su biocompatibilidad haría prever.
Las aleaciones nobles conservan la ventaja de un comportamiento más previsible en la cocción y de excelente trabajabilidad. El coste del metal las ha relegado a los casos en que la biocompatibilidad es prioritaria, pero su comportamiento sigue siendo la referencia.
La liberación iónica es la cuestión biológica común a las aleaciones base. Cobalto y cromo se liberan en cantidades mínimas en el medio oral, y la literatura no ha establecido efectos sistémicos con exposición normal.
Cobra relevancia en la corrosión galvánica: dos aleaciones distintas en contacto o próximas, con la saliva como electrolito, generan una corriente y aceleran la liberación. Por eso no se mezclan aleaciones distintas en la misma arcada sin motivo.
El método de producción ha superado en parte el problema del colado. El sinterizado láser construye la estructura capa a capa desde el polvo, con densidad elevada y sin porosidad de colado.
El fresado desde disco macizo da el material más homogéneo de todos, porque parte de un semielaborado industrial ya controlado, pero produce mucho desperdicio y se indica sobre todo para titanio.
En síntesis: cobalto-cromo para esqueléticos y estructuras extensas donde hace falta rigidez, titanio donde la biocompatibilidad es prioritaria y se aceptan sus límites en cerámica, aleaciones nobles donde el comportamiento previsible justifica el coste. Y nunca aleaciones distintas en contacto dentro de la misma arcada.